sábado, 6 de marzo de 2010

Schutz

Schutz nació en Austria y después tuvo que exiliarse para los Estados Unidos por cuestiones políticas. Él retomó la importancia de lo que es la fenomenología en la sociedad, es decir, la relación que existe entre los hechos, las cosas que el individuo hace y lo que hace que las haga, a nivel conciencia. Habla también sobre las realidades cotidianas, en donde el sentido es lo que resultade lo que el individuo puede concluir o interpretr de ciertos hechos que sucedieron con anterioridad.
También introduce el concepto de conduct, o comportamiento. Dice que esta conducta son un conjunto de experiencias espontáneas "subjetivamente provistas de sentidosean del mundo interior o las que se insertan en el mundo exterior"

"El hombre participa continuamente en formas que son a la vez inevitables y pautadas (pareciendo "evidentes"), dentro del ámbito de la realidad. Aquella región en la que el hombre puede intervenir y que puede modificar, mientras opera en ella a través de su organismo animado, se denomina el mundo de la vida cotidiana."

-- Schutz


Él es Schutz, mientras tomaba un paseo por el Central Park de Nueva York:

Simmel

Simmel, como todos los pensadores ya mencionados, era alemán, exceptuando a Durkheim porque él venía de Francia, y Simmel, como todos los pensadores ya mencionados, tuvo también un concepto de cómo se desenvolvían los individuos dentro de una sociedad. Él ponía mucho énfasis en las relaciones recíprocas de las personas, en su manera de interactuar unas con otras. Dicho con sus palabras, "la sociedad existe ahí donde varios individuos actúan unos sobre otros". Hay una complicidad, existe un intercambio de realidades entre los individuos, y eso, para Simmel, es una sociedad.
Una sociedad no es sociedad solamente porque está compuesta por individuos. Es sociedad porque existen estas interacciones que son recíprocas entre ellos, interpretaciones individuales que dan forma y contenido a mensajes enviados desde otra realidad, desde otro mundo.

He aquí una fotografía de Georg Simmel, después de que alguien interactuara artísticamente con ella, aunque no fue recíproco:

Marx 2

En esta entrada trataré de enfocarme en el ya casi trillado concepto de enajenación. Este concepto es un concepto precisamente de Marx, que define el estadío del hombre, del trabajador, del obrero, al estar inmerso en un trabajo que la verdad e las cosas es que es y siempre fue ajeno a el trabajador mismo. La mano del obrero, fabrica algo que no será un beneficio para él. Ni para su mujer, ni para sus hijos, primos o padrinos. Fabrica algo que beneficiará a alguien que él no conoce, alguien que por alguna razón desconocida para el hombre promedio nació con el derecho del beneficio de los objetos que los obreros hacen para sobrevivir. Y no solamente eso, sino que las ganancias monetarias completas del producto que hacen, es decir, el precio neto de cuánto se vende a esta gente que puede comprarlo, tampoco se las lleva el obrero. Hay alguien más arriba, que decide cuánto qué y para quién. El por qué no, ese se calla.
Así, el obrero realmente se despreocupa de la injusticia, se aparta de ella y empieza a vivir una vida de trabajo completamente rutinaria, en la que solo importa trabajar, no importa si odias tu trabajo, pero trabajar para sobrevivir. Entonces sigue trabajando y todos están tan ocupados trabjando que la verdad es que nunca se detienen para ponerse a pensar qué tan justo es lo que se recibe o no por su mano de obra.

A continuación hay una imagen del artista urbano inglés Bansky, con un stencil que hizo en una de las calles de Londres más transitadas por obreros y trabajadores:

viernes, 5 de marzo de 2010

Marx 1

Al Alemán Karl Marx lo han entendido como el antítesis de Weber. Su teoría comunista se enfrenta directamente con la teoría capitalista, y se han entendido las dos como grandes enemigos. Marx parte de la idea de que el hombre se diferencia de los animales porque es capaz de producir sus medios de vida (en el trabajo), y a través de estos crear su vida material, es decir, obtener recursos. Dejando un poco fuera los términos sencillos pero poco-comprendidos-por-la-persona-promedio, como la superestructura, Marx creía en algo más poético: la lucha de clases.
La injusticia de la que habla Marx ha sido el tema favorito de artistas que han sido perseguidos, torturados, asesinados, o en el mejor de los casos, tachados de rojillos, como Silvio Rodríguez, o Víctor Jara, que él sí que se las vio negras. Se habla y se escribe sobre una injusticia social, sobre la clase dominante, la clase burguesa, y una opresión social y económica que cualquiera puede percibir y que Marx consiguió poner en papel.
El comunismo latinoamericano, específicamente, se ha diferenciado del de Marx, es un socialismo único, tomando como ejemplo al único país socialista en Latinoamérica. Cuba resulta un modelo para los países izquierdistas (que simpatizan con Marx, si es que no están totalmente de acuerdo con su teoría). Fidel es una figura, su barba nada tiene que ver con la de Marx, él dividió el socialismo latinoamericano del occidental, no puede funcionar igual aquí que allá, porque tenemos un pasado profundo, una historia que no nos pertenece ya, unas raíces indígenas que ni siquiera nos corresponden pero siguen ahí.

En esta pintura tenemos un retrato de Karl Marx después de haber asistido a la barbería en 1872:

Weber 2

Y seguimos con Weber. Esta vez me enfocaré en algo que dijo que se sigue llevando a cabo en las sociedades capitalistas, y que son la columna vertebral para que se pueda llevar a cabo este sistema económico: Dios.
A Weber le gustaba decir que uno dentro de una sociedad capitalista tenía que realizar acciones que enaltecieran la Gloria de Dios. Nadie nunca ha entendido bien a bien a qué se refiere alguien cuando dice "la Gloria de Dios", y siendo un término tan ambiguo y tan sobreentendido, pues nadie lo cuestiona. Uno trabaja, entonces, para Dios. Dios lo recompensa. Ese sentimiento de encomendación divina, de trabajo celestial, es el que mueve al espíritu capitalista. Tienes una misión encomendada por algo que tú realmente no entiendes. Este ascetismo cristiano metodifica las acciones del hombre, las hace cotianas, constantes, máquinas.
El capitalismo hoy en día no podría concebirse sin la cuestión religiosa. La primera potencia mundial, y la más capitalista de todas, por ser, como un plus, imperialista a más no poder, bajo la Doctrina Monroe y los Diez Mandamientos que Moisés amablemente hizo el favor de pregonar durante siglos, tiene en el objeto con más importancia (el billete) la aburridísima leyenda: "In God We Trust".

Esta imagen es una de las imágenes más hermosas que hay de Jesucristo, la pintó un artista mientras este cuidaba de sus ovejas, que después se convertirían en el Pueblo Elegido, o Estados Unidos de Norteamérica:

Weber 1

Weber, como Durkheim, también se llamaba Emil, pero como no venía de Francia, sino de Alemania, no se pronunciaba (pronuncia) ni se escribía (escribe) igual.
Considero que conocer a Weber (no personalmente, resultaría imposible, dado que falleció en 1920) es importantísimo, ya que las sociedades modernas se rigen con el sistema que él mismo formuló: el sistema capitalista. A continuación mi opinión sobre el sistema capitalista de Weber:

Todas las teorías, teóricamente, es decir, en el papel, funcionan. El problema es aplicarlas, a la hora de la hora pareciera que se estuviera repitiendo aquél temible episodio bíblico en el que Dios, para reirse un rato, decidió que cada persona iba a hablar lenguas diferentes para que nadie se entendiera y todos se frustraran, sintiendo una terrible soledad, y dejando inconclusa una torre que pintan como una torre bonita, que además, era para Él. La misma cosa sucede con la teoría capitalista de Webber, a mi parecer. Una cosa es decirla y la otra es bajar al mundo real, en donde nadie nos entendemos.

Weber basa su teoría, evidentemente, en el capital, en la cantidad de dinero que genera una nación. Dinero igual a bienestar, y la verdad es que bienestar igual a dinero. Él creía que una sociedad podía crecer (económicamente, y por ende de nivel de felicidad) con las clases sociales. Tenía que existir una clase social dominante que gracias a su benevolencia y buen corazón, iba a acumular toda la riqueza que se pudiera por orden divina, mientras el resto del pueblo trabajara para ella, y esta clase social, tan generosa, iba, a cambio, a tratarlos bien, con justicia, y poco a poco esa riqueza que acumularan se iba a derramar sobre el resto del pueblo, como si fuera miel de abeja en lugar de muchísimo dinero.


Increíble Parecido

En la primera imagen aparece Weber, retratado después de una importante conferencia que dio en Munich, Alemania, en 1902. Uno pensaría que la segunda imagen, aunque ya a color, también se trata de Weber, cuando en realidad es nadie más que el Chancellor Sutler, de la película V de Veganza... ¿coincidencia?

Durkheim

Algo que me llama mucho la atención de Durkheim es la importantísima funcionalidad que le da al crimen dentro de una sociedad, y en eso basaré mi entrada de Durkheim.
Él pensaba, hablo de Durkheim, que dentro de una sociedad todo tenía una función, los elementos que la componían tenían un fin utilitario... un poco como el cuerpo humano. Hay distintas partes de nuestro cuerpo que nos sirven y funcionan para llevar a cabo una acción en específico, Durkheim pensaba que así funcionaban las sociedades también, cada grupo llevando a cabo su función para que las cosas dentro de la sociedad funcionaran mejor, siendo los líderes la cabeza.
Así, en este tipo de sociedades pensadas por este francés, el crimen tenía una función específica, los crímenes sirven para mantener un orden, si nadie cometiera crímenes de todas maneras, a mi manera de ver las cosas, la cabeza de la sociedad, es decir, el gobierno, si no es que el sistema jurídico, que podemos jugar a que se encuentra más abajo pero no tanto, por ejemplo, podría encontrarse en la yugular, buscaría crímenes qué castigar, cada vez alzando condenas o penas de muerte, aunque a estas no hay mucho que alzarles, uno se muere y ya, el punto es que se agravan los crímenes a medida que se cometan o no, y eso me parece interesante de Durkheim.

Él es Émile Durkheim posando para el daguerotipo que tan de moda estaba en su tiempo y en su país: