domingo, 9 de mayo de 2010

Más Foucoult


Francés, él. Desarrolló la idea de reclusión a otro nivel, más arriba, más abajo, qué se yo, en todo caso, sabrá Foucoult. Habla de su Gran Encierro, esta exclusión para todos aquellos que por nuestro sistema sean considerados peligrosos. La idea de crimen, siempre presente también en los discursos de Foucoult, hace posible este Gran Encierro, este internamiento miserable.

Foucault


Interesémonos en la Locura de Foucault, "la gran sinrazón que arrastra a todos los hombres". Habla él de bestias que salen, habla de la reclución de estas bestias, de estos locos para el bien de la sociedad. Habla de apartarlos, habla de lo que es y lo que no es normal para un sistema en el que o se siguen ciertas leyes o se sufre la consecuencia de navegar eternamente, roeados de ridículo, sobre la devaluada Nave de los Locos.

Bordieu.

Bordieu fue francés, y además de Pierre, como la mayoría de los franceses, también se llamaba Félix, como el gato. Entre su extenso abanico de intereses, hobbies y (mire qué curioso) gustos, se encontraba nada más y nada menos que la sociología, la equitación, la natación y, la fotografía. Me permitiré elegir el primero, aunque a sus demás actividades, además de practicarlas fisicamente, también las miró a través del kaleidoscopio social, ese tubo colorido y setentero.
(Habitus)(capital)+campo= Práctica. En su esfuerzo por aplicar una fórmula matemática a la sociedad, que somos generalmente personas y no números, intentó explicar los siguiente:
El Habitus son la serie de hábitos (pues qué otra cosa sería) que tiene una cierta clase social que hace que ellos mismos no pierdan, a través de tener estos hábitos, la membresía a tal clase social. El capital va de la mano a estos hábitos. Por ejemplo, una persona que tiene mucho dinero, entre sus hábitos o actividades normales sabatinas estará mandar a un lacayo a la Mercedes Benz en el Pedregal y comprar, supongamos que su número de la suerte es siete, siete coches, para después ir a un restaurante caro y comer caviar, nada de tortas de milanesa, ni cubanas de Don Polo.
Por lo contrario, alguien que gana medio salario mínimo (sí, sí, es posible), va a dormir un poco menos de noche, a menos de que, habitus de la clase obrera, le hagan como dice Albarrán, que dicho sea de paso, no hace más que imitar a Los Tres: He encontrado cosas buenas para soportar el calor del hambre cuando me voy a acostar, y no es una canción de protesta social, nunca una canción de protesta social, y menos de la magnitud de las del Víctor Jara, la Violeta Parra, y la Mercedes Sosa. Es una canción de amor (de desamor). En resumen, Bordieu descubre, le pone signos de más (y gracias a dios no de menos, siempre es mucho más complicada la resta) a lo siguiente: Los hábitos que tenga alguien van a estar ligados con el varo que tengan, aunque yo ahí le diría a Bordieu que es al revés: Los hábitos dependen del dinero. El campo en que se desenvuelve uno, pues se elige si tienes capital y si no, pues se aplica la ya célebre Ley de Herodes. Y esto resulta en la práctica que tengas (carpintero, cerrajero, carnicero o presidente).
Creo que Bordieu lo hace de manera muy lineal, cuando es un círculo, porque la práctica que uno tenga va a determinar también el capital y por lo tanto el hábitus y por lo tanto el campo y así sucesivamente hasta el infinito porque hasta donde yo sé (y Bordieu también, genio matemático) el círculo no tiene fin a menos de que lo cortes con unas tijeras o un cuchillo.


Gato Félix, tocallo surrealista de Bordieu:

sábado, 6 de marzo de 2010

Schutz

Schutz nació en Austria y después tuvo que exiliarse para los Estados Unidos por cuestiones políticas. Él retomó la importancia de lo que es la fenomenología en la sociedad, es decir, la relación que existe entre los hechos, las cosas que el individuo hace y lo que hace que las haga, a nivel conciencia. Habla también sobre las realidades cotidianas, en donde el sentido es lo que resultade lo que el individuo puede concluir o interpretr de ciertos hechos que sucedieron con anterioridad.
También introduce el concepto de conduct, o comportamiento. Dice que esta conducta son un conjunto de experiencias espontáneas "subjetivamente provistas de sentidosean del mundo interior o las que se insertan en el mundo exterior"

"El hombre participa continuamente en formas que son a la vez inevitables y pautadas (pareciendo "evidentes"), dentro del ámbito de la realidad. Aquella región en la que el hombre puede intervenir y que puede modificar, mientras opera en ella a través de su organismo animado, se denomina el mundo de la vida cotidiana."

-- Schutz


Él es Schutz, mientras tomaba un paseo por el Central Park de Nueva York:

Simmel

Simmel, como todos los pensadores ya mencionados, era alemán, exceptuando a Durkheim porque él venía de Francia, y Simmel, como todos los pensadores ya mencionados, tuvo también un concepto de cómo se desenvolvían los individuos dentro de una sociedad. Él ponía mucho énfasis en las relaciones recíprocas de las personas, en su manera de interactuar unas con otras. Dicho con sus palabras, "la sociedad existe ahí donde varios individuos actúan unos sobre otros". Hay una complicidad, existe un intercambio de realidades entre los individuos, y eso, para Simmel, es una sociedad.
Una sociedad no es sociedad solamente porque está compuesta por individuos. Es sociedad porque existen estas interacciones que son recíprocas entre ellos, interpretaciones individuales que dan forma y contenido a mensajes enviados desde otra realidad, desde otro mundo.

He aquí una fotografía de Georg Simmel, después de que alguien interactuara artísticamente con ella, aunque no fue recíproco:

Marx 2

En esta entrada trataré de enfocarme en el ya casi trillado concepto de enajenación. Este concepto es un concepto precisamente de Marx, que define el estadío del hombre, del trabajador, del obrero, al estar inmerso en un trabajo que la verdad e las cosas es que es y siempre fue ajeno a el trabajador mismo. La mano del obrero, fabrica algo que no será un beneficio para él. Ni para su mujer, ni para sus hijos, primos o padrinos. Fabrica algo que beneficiará a alguien que él no conoce, alguien que por alguna razón desconocida para el hombre promedio nació con el derecho del beneficio de los objetos que los obreros hacen para sobrevivir. Y no solamente eso, sino que las ganancias monetarias completas del producto que hacen, es decir, el precio neto de cuánto se vende a esta gente que puede comprarlo, tampoco se las lleva el obrero. Hay alguien más arriba, que decide cuánto qué y para quién. El por qué no, ese se calla.
Así, el obrero realmente se despreocupa de la injusticia, se aparta de ella y empieza a vivir una vida de trabajo completamente rutinaria, en la que solo importa trabajar, no importa si odias tu trabajo, pero trabajar para sobrevivir. Entonces sigue trabajando y todos están tan ocupados trabjando que la verdad es que nunca se detienen para ponerse a pensar qué tan justo es lo que se recibe o no por su mano de obra.

A continuación hay una imagen del artista urbano inglés Bansky, con un stencil que hizo en una de las calles de Londres más transitadas por obreros y trabajadores:

viernes, 5 de marzo de 2010

Marx 1

Al Alemán Karl Marx lo han entendido como el antítesis de Weber. Su teoría comunista se enfrenta directamente con la teoría capitalista, y se han entendido las dos como grandes enemigos. Marx parte de la idea de que el hombre se diferencia de los animales porque es capaz de producir sus medios de vida (en el trabajo), y a través de estos crear su vida material, es decir, obtener recursos. Dejando un poco fuera los términos sencillos pero poco-comprendidos-por-la-persona-promedio, como la superestructura, Marx creía en algo más poético: la lucha de clases.
La injusticia de la que habla Marx ha sido el tema favorito de artistas que han sido perseguidos, torturados, asesinados, o en el mejor de los casos, tachados de rojillos, como Silvio Rodríguez, o Víctor Jara, que él sí que se las vio negras. Se habla y se escribe sobre una injusticia social, sobre la clase dominante, la clase burguesa, y una opresión social y económica que cualquiera puede percibir y que Marx consiguió poner en papel.
El comunismo latinoamericano, específicamente, se ha diferenciado del de Marx, es un socialismo único, tomando como ejemplo al único país socialista en Latinoamérica. Cuba resulta un modelo para los países izquierdistas (que simpatizan con Marx, si es que no están totalmente de acuerdo con su teoría). Fidel es una figura, su barba nada tiene que ver con la de Marx, él dividió el socialismo latinoamericano del occidental, no puede funcionar igual aquí que allá, porque tenemos un pasado profundo, una historia que no nos pertenece ya, unas raíces indígenas que ni siquiera nos corresponden pero siguen ahí.

En esta pintura tenemos un retrato de Karl Marx después de haber asistido a la barbería en 1872: