En esta entrada trataré de enfocarme en el ya casi trillado concepto de enajenación. Este concepto es un concepto precisamente de Marx, que define el estadío del hombre, del trabajador, del obrero, al estar inmerso en un trabajo que la verdad e las cosas es que es y siempre fue ajeno a el trabajador mismo. La mano del obrero, fabrica algo que no será un beneficio para él. Ni para su mujer, ni para sus hijos, primos o padrinos. Fabrica algo que beneficiará a alguien que él no conoce, alguien que por alguna razón desconocida para el hombre promedio nació con el derecho del beneficio de los objetos que los obreros hacen para sobrevivir. Y no solamente eso, sino que las ganancias monetarias completas del producto que hacen, es decir, el precio neto de cuánto se vende a esta gente que puede comprarlo, tampoco se las lleva el obrero. Hay alguien más arriba, que decide cuánto qué y para quién. El por qué no, ese se calla.
Así, el obrero realmente se despreocupa de la injusticia, se aparta de ella y empieza a vivir una vida de trabajo completamente rutinaria, en la que solo importa trabajar, no importa si odias tu trabajo, pero trabajar para sobrevivir. Entonces sigue trabajando y todos están tan ocupados trabjando que la verdad es que nunca se detienen para ponerse a pensar qué tan justo es lo que se recibe o no por su mano de obra.
A continuación hay una imagen del artista urbano inglés Bansky, con un stencil que hizo en una de las calles de Londres más transitadas por obreros y trabajadores:
Revisado - Segundo Ciclo 5 - 10/03/2010
ResponderEliminarMe gustó la imagen y completamente de acuerdo con tu interpretación de la enajenación.